jueves, 15 de noviembre de 2012

Y vivieron felices para siempre...


"Y la princesa descubrió que era ella la que tenía un feo sapo en su interior."

Durante toda nuestra vida, hemos ido escuchando cuentos de hadas los cuales nos hacían creer de niños, que existían seres irreales que vendrían a cambiar nuestra vida de forma inimaginable. Por otra parte, a las niñas (porque yo lo viví con mi hermana), les contaban cuentos en la noche donde les narraban que un día llegaría el amor verdadero a su vida, se casarían con un príncipe y tendrían un "Y vivieron felices para siempre" de esos que vemos muy a menudo en las películas de Disney.


Sin embargo, nadie les habló nunca de los divorcios, la mala economía, las infidelidades, la depresión, los problemas de pareja y los diversos tipos de suegros. Crecemos en un mundo donde todo es color de rosa y es justo en la adolescencia el primer golpe bajo... Ahí está. No me dejarán mentir que es en esta etapa cuando al menos en alguna ocasión llegamos a pensar con estas u otras palabras "Malditos cuentos de hadas".


Y entonces comprendemos que no siempre existen desenlaces emotivos y hermosos como los que vemos, que incluso hay rupturas no muy bonitas donde quien la hace de Blancanieves, puede encontrarse con algún vampiro doméstico que llegará a hacerle ver su suerte y que, incluso, por más roja que se vea la manzana, tendrá dentro demasiado veneno que a primera vista, jamás creyó encontrar.


Vivimos en un mundo de constantes cambios, de transiciones continuas, momentos que se viven o se pierden y donde cada segundo cuenta y debido a esto, deben enseñarnos algo que se llama: Independencia personal. Donde no existe un príncipe, sino humanos con defectos como todos, que al final del cuento, debemos entender que las decisiones tomadas son resposabilidad nuestra, que somos un sólo ser humano y que no dependemos de alguien más para crear nuestro final feliz. Que nadie nos pertenece y que, con o sin la persona amada, debemos salir adelante, que no hay ni sapos ni conejos de la suerte, sino algo llamado VIDA.


Por eso, es importante que desde la educación secundaria, los profesores tratemos de dar un espacio a nuestros alumnos para expresarse, compartir opiniones y emociones, así como resolver las dudas que se les vayan planteando durante esta etapa.


Darles ese espacio donde puedan escribir cuentos de su creación personal. Porque definitivamente, por medio de esos escritos vamos a ir conociendo a esos seres humanos con los que convivimos a diario, además, estaremos beneficiando al desarrollo de su creatividad e imaginación por medio de dichos escritos, y que éstos sean compartidos en el aula.


Es por eso, que sugiero el Proyecto No. 5 de Segundo Grado de la asignatura de Español, ya que de esta manera ellos pondrán en juego su creatividad, al mismo tiempo, van analizando sobre la estructura del cuento, el ambiente donde se desarrolla la historia, los personajes y escenarios que ellos van creyendo conveniente, sin limitarlos sobre una temática específica. Y que si les gustan los zombis, que lo hagan de zombis, si les gustan las naves y la tecnología, que lo hagan de ciencia ficción. No importa el tema que elijan, siempre y cuando pongan a volar su imaginación y llegar a lugares donde jamás se creyeron capaces de llegar.


Pero sobre todo que disfruten lo que escriben y lo relacionen con su vida. Que se den cuenta que no siempre hay finales felices, que no todo son brujas o príncipes que vendrán a rescatarlas, que no siempre (aunque así lo parezca gracias a la inseguridad) las cosas van a terminar mal, sino que durante la vida, y metafóricamente hablando, nos iremos encontrando, con un mundo de seres con objetivos definidos o indefinidos, algunos buenos, otros malos.


FIN.

¿Y ahora qué hacemos? "Le preguntó la princesa al príncipe" Vivir sin que nadie nos escriba lo que tenemos qué hacer".


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